Antigua
casa de la Cilla o casa de los Diezmos y Primicias.
-
Es un edificio típicamente andaluz del siglo XVIII, construido
para la recepción de los extinguidos diezmos y primicias.
-
Fue construido en 1.771 por el Ilustrísimo y Reverendísimo
Cabildo de las Iglesias de Sevilla, según consta en el grabado
que hay encima de la puerta principal, que tiene en su parte superior
un mosaico con el emblema de la diócesis de Sevilla: la Giralda
entre dos floreros.
-
En el siglo XVIII, todavía existía la ley de dar a la
Iglesia, de la cosecha que se recogiera, lo que entonces se llamaban
diezmos, es decir, de cada diez partes de cosecha había que
entregar una a la Iglesia, y primicias, que quiere decir que esa parte
que se daba era la primera. Esto se hacía tanto con el trigo,
la cebada, la avena, la aceituna, el aceite o cualquier otra cosa
que se recolectase.
-
En 1835 empieza en España la Desamortización Eclesiástica,
por medio de la cual se suprimen en España todos los monasterios
de órdenes y se declaran en venta todos los bienes de dichas
instituciones. El Molino pertenecía a estas instituciones.
-
Ya desde 1838 tenemos datos de la Desamortización, (Archivos
de la Diputación de Cádiz). Así tenemos:
El Molino se vende en subasta hacia el año 1875 a Don Alonso
Moreno López y Don Francisco Ibáñez. En 1878,
Don Francisco Ibáñez compra su parte a Don Alonso Moreno
de las Cabezas de San Juan. En 1894, es heredado por Dª Mª
Rosalía Ibáñez, después por sus hijas
Dolores y Josefa y más tarde a su nieto Vicente, actual propietario.
-
De planta rectangular, tiene fachada principal lisa y encalada, con
decoración simétrica de ventanas repartidas protegidas
por sencillas rejas sobresalientes las inferiores y centrada por la
portada de piedra. En el tejado, una veleta de forja.
-
En el centro de la fachada se abre una puerta de sillería bien
labrada con molduras geométricas y en forma de arco. Encima
tiene una especie de tejadillo y sobre éste dos adornos laterales.
Teniendo, también arriba y en el centro un grabado en el que
se explica que el edificio fue construido en 1771 por el Ilustrísimo
y Reverendísimo Cabildo de las Iglesias de Sevilla, para la
administración de rentas y diezmos. En la parte superior de
este grabado de piedra hay un mosaico de azulejos con el emblema de
la diócesis de Sevilla: la Giralda y dos floreros. Sobre este
mosaico otros tres adornos un poco más pequeños que
los que se encuentran sobre el tejadillo.

-
La fachada trasera reserva la cantería en las esquinas, así
como los remates que se levantan sobre la cornisa final.
-
La construcción consta de grandes naves formadas por muros
de carga y cubiertas con armaduras de artesanado de herencia mudéjar.
-
En el interior coforma un complejo sobresaliente por su organización
y excelentes materiales, que hacen del edificio uno de los más
representativos de las casas cillas almazaras.
-
Hay que destacar los soportes con grandes ábacos que aparecen
en las distintas naves y en el patio.
-
Presenta una primer crujía con bóvedas en planta baja
y armadura de madera en artesa con tirantes en el salón superior.

-
En esta primera crujía, en la entrada, la sala, de la derecha,
que fue alojamiento de los canónigos, contiene una interesante
decoración en los huecos de las ventanas hacia el interior,
unas especies de conchas que unido al techo de dispuesto por travesaños
formando casetones cuadrados, le dan cierto carácter de sala
noble.
La sala de la izquierda, tiene dimensiones parecidas pero sin la decoración
de la anterior. Se accede al patio mediante un pasillo que conduce
a la gran rampa doble, dividiendo el espacio por la mitad: el patio
representa arquerías y un pasillo lateral.

-
Traspasado el vestíbulo, se accede a un patinillo en el que
se abren tres arcos de medio punto que descansan sobre robustas columnas
seudodóricas (con volutas). De los arcos laterales arrancan
las rampas de acceso a la planta superior. Estas rampas están
hechas con el fin de que los animales de carga pudieran subir con
el grano.



-
Y en la parte alta en las dos naves laterales, salen dos grandes salas
que también servían de granero y formaban los costados
en su parte superior.
-
El almacén corresponde a la fachada trasera, sin entresuelo,
alojó la gran viga de la prensa, de más de 20 metros,
quedando solamente hoy la presa. Actualmente en esta nave se encuentra
las cuatro prensas de fundición con las que cuenta la almazara.

A
un paso de ser MONUMENTO
-
Actualmente nos encontramos en proceso de tramitación para
la declaración como Bien de Interés Cultural, con la
categoría de monumento, el proceso está muy avanzado
y estamos prácticamente esperando que se publique en el BOJA.
-
Se fundamenta esta declaración de Bien de Interés Cultural
en los relevantes valores arquitectónicos, urbanísticos,
históricos y culturales que presenta este inmueble.
-
La Casa Cilla es uno de los testimonios del pasado de Espera que poseen
mayor personalidad. El edificio presenta un importante grado de implantación
urbana, constituyéndose en uno de los inmuebles más
emblemáticos, y por tanto, en hito identificativos de la localidad.
-
Arquitectónicamente es una de las más relevantes de
las trece conservadas en la provincia de Cádiz, tanto por su
estructura, como por su composición fachadística, concebida
esta última como la de una casa-palacio con fuerte entidad
representativa.
-
Por otra parte, es la única cilla-almazara conservada en la
provincia de Cádiz.
-
Respecto a su estructura funcional es una de las más completas
de Andalucía, por incluirse en el conjunto del inmueble las
dependencias propias de la Casa Rectoral y Casa de Labor con antiguos
graneros, bodega, almazara con su molino y almacenes de aceite y oficinas
administrativas. La torre del molino posee entidad arquitectónica
propia y, junto al retablito cerámico de la fachada, donde
se representa el blasón del Arzobispado de Sevilla, sirven
como elementos identificativos del inmueble. Además cuenta
con la peculiaridad de mantener el originario uso de almazara, aunque
ha desaparecido la gran viga, y la prensa se realiza con maquinaria
de principios, mediados del siglo XX.
-
La Cilla de Espera, se presenta como uno de los más claros
modelos andaluces de la tipología definida como cillas estructuradas
en torno a un patio central. En este sentido, el inmueble ofrece un
esquema funcional de los más desarrollados en este tipo de
edificios utilitarios, además de contener un repertorio formal
muy elaborado. Así, el que la Cilla de Espera se constituya
en modelo de su tipo entre las Cillas andaluzas resulta uno de sus
más relevantes valores arquitectónicos.
-
Desde el punto de vista urbanístico, el inmueble protagoniza
todo su entorno inmediato por su amplitud en planta y cierta monumentalidad.
Históricamente, habría que buscar la razón de
esta hegemonía urbana en la necesidad que sintió la
iglesia como institución de reafirmarse en el contexto de la
ciudad, en unos momentos de progresivo laicismo en la mentalidad de
la época, donde la arquitectura civil, pública o privada,
ganaba terreno en la trama urbana.
|
|